El «misterio» de hacerse vegano

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Grupo de veganos en comida de amigos

Fotografía de un grupo de amigos veganos facilitada por Laura Pérez Fernández.

Testimonios de veganos

En esta entrada deseamos recoger algunos testimonios muy enriquecedores de compañeros veganos que, como la mayoría de los humanos actuales, participaban en la explotación animal en el pasado. Todos nosotros dimos el paso hacia el veganismo tras un profundo detonante en nuestras vidas. Plasmamos cuáles fueron los nuestros (bajo cada nombre o seudónimo) por si lo ayudan a descubrir el suyo y ayudarlo así a hacerse vegano. Aparecen en el orden en que nos lo hicieron llegar.

Jacobo Carreira

Yo tengo 37 años y me hice vegetariano con 16. Sólo con ver los ojos de mi gatito me transmitió todo el amor del mundo. Desde ahí me hice vegetariano. Antes había muchísima menos información: no existía internet ni Faceboock. Comencé tomando maicena (un tipo de puré de patatas) e incluso papillas para no comer carne. A mis padres los convencí a base de que me dieran palos. Hace 20 años te decían: «¿en qué secta estás metido?»

Antes era una idea en la mente y la llevabas a tu vida como forma de lucha o de vida. Únicamente conocía veganos que eran punkis de calle con el mismo sentimiento que yo. Soñábamos con ser frugívoros (solamente fruta y no valía arrancarla, tenía que caer). Ahora no sé si los que veo que son veganos lo hacen por dieta, por dinero o ganar suscripciones.

Estefanía Moghli Torralba

Yo me hice vegana al ver un vídeo por casualidad («101 razones para ser vegan»). Llevaba 11 años trabajando en una sala de despiece de cerdos y estaba totalmente alienada. Sin embargo, al ver el vídeo cambié mi vida radicalmente y decidí dedicar mi vida al activismo. Ahora estoy creando un nuevo santuario animal (Almas Veganas Santuario Animal) con una compañera. Todos podemos cambiar, ¡el futuro será vegano!

José Luis López

Siempre me gustaron los perros y me definía como un amante de los animales. Mi mujer se hizo vegana en noviembre 2011 y me hablaba del tema. No quería escuchar, no quería enfrentarme a la realidad. Me convenció para ir a ver una investigación de Igualdad Animal y ya no hubo marcha atrás. El 17/02/2012 a las 19:00 no era vegano y a las 20:00 ya era «vegano». Al llegar a casa me puso la charla de Gary Yourofsky y fue el remate. Lo que vi me dejó muy afectado y decidí no financiar nunca más la explotación de animales. No gano mi sueldo para causar muerte y dolor, no por lo menos de manera intencionada. Antes he escrito «vegano» porque en aquel momento no sabía todo lo que implicaba, eso es todo.

Yolanda Sánchez

Yo hace ya más de tres años que di el paso al veganismo. Era amante de los perros. Mi compañera de vida, mi perrita Cora, mis clases de yoga… Esa evolución personal me hizo despertar y hacer la conexión. Era una hipocresía decir que amas a los animales y luego usarlos y comerlos, y ¡zas!, di el paso. Cada día me alegro más, y deseo que todos los humanos hagan ya la conexión por los animales, por el planeta y por ti. Haz la conexión.

Antonio Abate González

Yo lo empecé a dar tras una manifestación antitaurina. Un amigo que venía con nosotros nos dijo, «lo triste es que la mayoría de los que están aquí desgañitándose defendiendo al toro se irá al McDonald’s o a su casa a comerse a la vaca».

Fue un impacto emocional. Mi compañera lo dejó en ese momento, yo reconozco que tardé algunos días más. Pero desde ese momento no podía ver a los animales como parte de mi plato, en mi ropa o en mis zapatos, cosméticos, etc.

Notaba la extrañeza, el choteo o la incomprensión de muchos; pero el amor a los seres vivos es más fuerte que la aceptación de los demás hacia uno mismo. Para mí eso debe ser el principio clave del movimiento vegano.

Ignasi Company Bosch

Seguro no soy el único que después de que un amigo le pasara el DVD de Earthlings dejó de comer carne.

Fue una bomba en mi conciencia. Yo siempre me hacía considerado animalista; pero sólo era un hipócrita. Ahora sí lo soy.

Marina Márquez

Hace 3 años encontré a una perrita desnutrida, parasitada y abandonada a su suerte en una carretera; desde este día somos inseparables. El amor de Lana me encendió una bombilla y la conexión fue inevitable. Después de buscar mucha información conseguí cambiar mis costumbres y desde hace dos años soy vegana. Sin duda en mi caso soy vegana por amor y por justicia.

Lord Pyro

Un artículo de un periódico dejó una pregunta: «Si amo a los animales…¿por qué me los como?» Jamás una pregunta había sido tan lógica y por eso entré en razón, sin buscar excusas.

Gaby Murillo

Desde pequeña tenía mucha empatía: con 6 años más o menos rescataba los pichones que se caían de un enorme árbol de pino en casa y ya a los 14 asimilé que mi comida llevaba cadáveres; luego a los 20 más o menos, gracias a Internet, logré entender el tema de los lácteos, huevos, miel, vestimenta, etc. Y me hice vegana en ese mismo momento.

Patricia López

Yo nací vegana. Me explico: rescataba ratones de las trampas de peque, moscas, hormigas, caracoles. Todo bicho viviente me daba pena desde bebé; pues según me decían tenía mucha atracción por los animales. Llegué a escaparme muchas veces y a andar por las cuadras entre las patas de las vacas y, sorprendentemente, nunca ningún animal me dañó ni accidentalmente. Siempre hacía muchas preguntas y no podía comer nada que viera rojo. Hacía bolas con la carne en la boca y no podía tragarla. Por una temporada fue así y se encargaron bien de obligarme a comerla y quitarme la manía. Luego tuve varios intentos porque aunque era una niña pensaba mucho en los animales y lo que sufrían para que comiéramos. Nuevamente me obligaban y me decían que si no me moriría, en mi adolescencia apartaba la carne y tuve problemas por ello.

Ya al irme de casa tuve una pareja durante 9 años cuya familia eran ganaderos y yo iba con él todos los findes y vacaciones ayudar con el ganado, vacas, cerdos, gallinas, caballos, ovejas, etc. Hacíamos casi todo porque el padre de mi ex no hacía nada; ya que tenía problemas. Ahí ocurrió lo inevitable: empaticé con todos y cada uno de los animales y mi relación con ellos era como con los perros a los que adoraba. Siempre había tenido una conexión especial con los animales y estos animalitos, que eran tratados a palos y maltratados, a mí me seguían como sombras y se fiaban de mí. Entre éstos algún caballo y un cerdo que se comportaba como un perro e incluso hacía como un amago de ladrido. A éste lo liberé de su cubil enano para que lo criaran en libertad. Muchos se escapaban para correr conmigo y los perros.

Por desgracia, ese cerdo al que tenía tanto cariño me lo encontré un día abierto en canal. Un carnero que también me seguía por todos lados acabó muerto por atarlo con una cuerda y salvé del matadero una yegua ciega y vieja convenciendo y rogando a mi ex suegro y ofreciéndome a pagar lo del matadero y su manutención. Ese animal era igualmente especial y me seguía estando ciega, me dejaba tocarla, abrazarla, etc, aun cuando los demás huían dando coces porque a los pobres los llevaban a palazos. La yegua murió ahogada por negligencia de mi exsuegro y así muchísimas vacas, gallinas…

Muchas perdidas y mucho dolor, he ido a la feria de ganado de Torrelavega en muchas ocasiones por eso sé muy bien lo que hay y es totalmente horrible. Lo cuento y me vienen las lágrimas. ¡Cuántos perdí! ¡Cuántos amigos no fui capaz de salvar! Desde que empecé a ir dejé totalmente cualquier carne. Luego vino el pescado, no tenía información y pensaba que iba a enfermar; pero me era imposible comerme a lo que yo veía como cadáveres de amigos y me venían ganas de vomitar. La gente me decía que iba a enfermar y yo contestaba que lo prefería porque no lo podía soportar. Ya sabéis de loca me trataban pese a que nunca enfermé comiendo de cualquier forma. En cuanto tuve acceso a Internet y Facebook, vi el mal de las industrias ovolácteas y dejé además los huevos y la leche.

Llevo 15 años sin comer cadáveres. Jamás he padecido una carencia aun practican deporte intenso como trail de montaña. He tenido que aguantar muchas tonterías, muchísimas. Con el tiempo me he sentido estafada por la sociedad. Me siento rabiosa y frustrada porque no me dejaran seguir mi instinto y se me obligaran incluso por la fuerza a hacer tanto mal. Yo siempre lo tuve claro; pero la sociedad te intenta adoctrinar y en mi caso ha sido motivo de mucho sufrimiento. .No podía ser feliz. y ahora tampoco lo soy del todo; pues hasta que acabe este holocausto no lo seré. Sin embargo, soy más feliz que antes porque al menos yo ya no colaboro; aunque tenga todavía una deuda muy grande pendiente con ellos.

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