El movimiento social del veganismo

El veganismo es un movimiento social. En este extenso artículo explicaremos todos los conceptos claves desde la constitución de un movimiento social, su funcionamiento y cómo podemos aplicarlo al movimiento social del veganismo.

¿Qué es un movimiento social y cómo se construye?

El movimiento social es el resultado de un conflicto social, no existe el primero sin el segundo. Los movimientos sociales tienen por objetivo el cambio social, o la resistencia al cambio social, no responden a intereses exclusivamente personales, sino a intereses colectivos. Los movimientos sociales pueden ser definidos de múltiples maneras y desde diversas líneas de pensamiento, son tan amplios y diversos que son origen de prácticamente una infinidad de material teórico, literario y artístico. Son objeto de investigación para múltiples disciplinas que buscan explicar los comportamientos o conductas en colectivo.

En lo que respecta a esta publicación, vamos a definir a los movimientos sociales como ‘organizaciones/colectivos o grupos que mediante propuestas que no encajan con lo actualmente establecido buscan hacerse un espacio en la lucha por el establecimiento de un nuevo orden social que esta vez sí incluya sus propuestas anteriormente negadas o pasadas por alto’. Es una definición personal que nos orientará a como trataremos este tema.

Otra definición de ‘movimiento social’ ampliamente aceptada es la entregada por Turner y Killian, que los define como “una colectividad que actúa con cierta continuidad para promover o resistir un cambio en la sociedad (o grupo) de la que forma parte” (Turner & Killian, 1987). Por otra parte, Alain Touraine en ‘La voz y la mirada’ (Touraine, 1981) nos indica que todo movimiento social se va a construir en base a tres principios:

  • Principio de identidad, que son aquellos sujetos que se autodefinen como partícipes del movimiento, se sienten parte del movimiento y se identifican con él.
  • Principio de oposición, que será aquel objetivo contra el que el movimiento luchará con el propósito de derrotarlo o eliminarlo.
  • Principio de totalidad, que será la visión del mundo u orden al que se tratará de llegar vía el movimiento social.

Para aplicar el pensamiento de Touraine al tema que aquí estamos tratando, pasemos a ver el siguiente cuadro.

Pensamiento de Touraine aplicado al veganismo

 

Los movimientos sociales, como ya se mencionaba con anterioridad, vienen a dar —o a tratar de dar— respuesta a determinados problemas sociales. El detonante de los movimientos sociales es entonces, una injusticia percibida por ciertos sujetos que van a conformar el naciente movimiento social. Normalmente, estos ‘detonantes‘ son injusticias que ‘no se ven’ y que son invisibles a la gran mayoría de miembros de una sociedad. La pregunta que normalmente nos hacemos es ¿como la explotación animal, la esclavitud o la discriminación racial constituyen o constituyeron en algún momento un ‘problema invisible’ o al menos no lo suficientemente relevante como para darle prioridad? La respuesta a esta interrogante puede variar, pero una respuesta al menos introductoria podría ser que estos problemas durante el grueso de la historia no siempre fueron considerados ‘problemas‘ o ‘injusticias‘, por lo tanto esa invisibilización fue traspasando barreras temporales, hasta llegar a cierto límite.

La teoría de Smelser aplicada al movimiento social del veganismo

Existe una infinidad de teorías que nos orientan a cómo abordar el tema de los movimientos sociales y el comportamiento colectivo. Una de ellas, que ayuda mucho a entender el veganismo como un movimiento social en pleno desarrollo es la ‘Teoría del comportamiento colectivo’ (Smelser, 1989). Este autor, sociólogo, fallecido recientemente en octubre de 2017, propuso que todo comportamiento colectivo va a aparecer cuando ocurren de manera sucesiva en el tiempo, seis condiciones. Estas seis condiciones van a tener un carácter acumulativo, es decir, cada una de estas etapas va a dar paso a la siguiente etapa. Esta teoría se explica como una pirámide, donde la base de esta va a ser el paso uno, y la punta será el último paso, el seis.

La pirámide es la siguiente, aunque como ya se mencionó anteriormente, la manera de leerla es desde abajo hacia arriba, es decir, el primer paso para la creación de un comportamiento colectivo es la ‘conductividad estructural’, y el ultimo es el ‘control social ineficaz’.

 

Teoría del comportamiento colectivo de Neil Smelser (1986)

Vamos ahora a hacer un breve repaso por lo que significa cada una de estas etapas, que en la teoría de Smelser, se llega a cada una de ellas luego que se transitó por el paso anterior. Además, trataré de ir ejemplificando cada una de ellas con el tema que estamos tratando en este escrito, el veganismo, para no desviarnos de nuestro objetivo; tratar de entender al veganismo como un movimiento social.

  • Conductividad estructural: Se refiere a las características especificas de un modelo o sistema social que favorecen (ya sea a propósito o no) la aparición de determinadas acciones colectivas o movimientos sociales. Por ejemplo, un incidente racial grave, como un linchamiento, necesita de un sistema social que propicie el racismo institucional, o un grave incidente en un partido de fútbol va a necesitar un sistema donde exista gran afición a este deporte, una prensa deportiva que mantenga al rojo esta pasión y que se fomente desde diversos sectores una tensión en el encuentro deportivo (Javaloy, 2001). Para el caso que nosotros estamos trabajando —el veganismo— podemos dar cuenta como el especismo no solo es una forma de discriminación arbitraria desde el individuo hacia el resto de animales sino que también este se ve fortalecido por el sistema social que lo adopta para sí mismo y lo utiliza a su favor a través de la propaganda, la educación o el marketing o el mismo sistema económico que cada país estime utilizar. El sistema social en el que vivimos promueve el especismo, por lo tanto, favorece la aparición de grupos contrarios a él.
  • Tensión estructural: Es una tensión producto de cuando diversos factores sociales se encuentran desconectados los unos de los otros. La acumulación de distintas tensiones produce sobre los sujetos sentimientos de disconformidad o frustración. De esta manera, los individuos se ven atraídos hacia nuevas formas de vida que vallan en solución de estas tensiones. Es el caldo de cultivo para que las condiciones estructurales de conductividad social se lleven a cabo, es el clima perfecto para que despierten las conductas colectivas y la probabilidad de que ello ocurra será más alto en tanto más alto sea el nivel de la tensión estructural.
  • Surgimiento de una creencia generalizada: Es la aparición de una idea, teoría o propuesta que viene a aliviar las tensiones que se están produciendo y que a la vez logra señalar al responsable de las tensiones/problemas o injusticias sociales. A la vez, propone algún tipo de acción o postura que será capaz de reducir la tensión. Con respecto al tema que aquí estamos tratando, nuestra ‘creencia generalizada’ sería que el veganismo es la única respuesta válida frente a la explotación animal. El veganismo (que sería la postura capaz de eliminar la tensión) vendría a ofrecer solución al especismo (el responsable de la explotación animal, la injusticia social).
  • Incidente precipitante: Se define como un acontecimiento dramático que ofrecerá una demostración evidente, para aquellos que comparten la ‘creencia generalizada’ de que esta es correcta, y que las fuerzas enemigas están operando, por lo mismo, va a lograr subir el nivel de las tensiones, pudiendo incluso este ‘incidente precipitante’ transformarse en la ‘gota que rebalsó el vaso’. Para nuestra temática, el ‘incidente precipitante’ no existe como un caso aislado, pero podríamos verlo como algún vídeo, imagen o situación que logre conectar al sujeto observador de estas imágenes con las victimas que se presenten en ellas, que en este caso serían victimas del especismo. De esta manera, el sujeto espectador lograría dar cuenta cómo es que están ‘operando‘ las opresiones a las que él se opondrá.
  • Movilización de participantes: En esta etapa ya podemos ver como la organización va teniendo efecto en la construcción del comportamiento colectivo y futuro movimiento social. Para que exista ‘movilización‘ de los miembros se necesita organización, y para que exista organización se necesita comunicación. Esta movilización tiene como objetivo dar inicio a la resolución de la tensión o del ‘incidente precipitante’. Esta etapa, no debemos entenderla como una ‘movilización‘ en tanto ‘salir a protestar’, sino que más bien, esta etapa responde a un compromiso de parte de los miembros para adherir al movimiento. Es una ‘movilización’ en el sentido de que los miembros/activistas se ‘mueven’por y para la causa. En el ámbito del veganismo, podemos entender esta etapa como el compromiso que van adquiriendo los activistas, la asistencia a reuniones, el informarse sobre el problema al que se trata de dar solución, activismo virtual incluso, etc.
  • Control social ineficaz: El paso final de esta teoría ocurre cuando las herramientas con las que la autoridad cuenta ya no dan solución frente al naciente movimiento. La policía, la represión institucional, la propaganda o cualquier otro dispositivo falla a la hora de tratar de persuadir o controlar las nuevas posturas. En esta etapa puede existir un doble resultado, por ejemplo, cuando en una protesta la policía ocupa la violencia física contra los manifestantes podemos ver dos posibles resultados, el primero es que efectivamente la manifestación logre ser controlada por la violencia ejercida desde la autoridad, o por otra parte —y por el contrario— puede dar como resultado que ciertos sujetos ajenos a las creencias de esos manifestantes logren empatizar con ellos por la brutalidad policial ejercida, haciendo aún más fuerte la manifestación.

Movimientos sociales y reclutamiento de personas desde el prisma vegano

En esta sección se abordarán dos aspectos de las estrategias utilizadas por el movimiento social del veganismo; por un lado, aquellas dirigidas a movilizar a las personas para que se unan; y, por otro lado, las utilizadas para la difusión del mensaje sin que esto implique que necesariamente se conviertan en miembros activos del movimiento, es decir, en activistas. Es importante mencionar que acá no se tratará el tema de forma exhaustiva, puesto que analizar cada una de las estrategias utilizadas por todos los grupos que tengan algo que ver con la cuestión de los derechos animales parece una tarea titánica. Por ello, se abordarán únicamente las estrategias más ampliamente empleadas y estudiadas dentro del fenómeno de los movimientos sociales para la captación de miembros.

Para generar una potencial movilización, un movimiento social debe conseguir “apoyo actitudinal”, esto es, que las personas muestren actitudes positivas a su causa. La motivación tiene un papel importante para aumentar la probabilidad de que las personas objetivo (las personas no veganas, en este caso) decidan participar.  La eliminación de posibles barreras u obstáculos puede tener un papel importante en esta motivación y posterior participación. Sin duda, muchas personas que aún no son veganas pueden ver muchos obstáculos para dar el paso al veganismo. Como activistas, la labor sobre este aspecto deberá dirigirse a facilitar el acercamiento y permanencia sin que para ello se pervierta el mensaje. Es decir, se debe dejar claro que el veganismo es la forma de acabar con la explotación animal.

Klandermans y Oegema (1987) señalan que, a nivel individual, formar parte de un movimiento social es un proceso que implica cuatro pasos:

  1. Ser parte del potencial de movilización: El potencial de movilización no es otra cosa que las personas en la sociedad que pueden ser «reclutadas» por un movimiento social. Incluye, por supuesto, a todos aquellos que tienen una actitud positiva hacia los objetivos de ese movimiento particular.
  2. Convertirse en el objetivo de los intentos de movilización: Entre más alcance tenga dicho movimiento, más personas pueden ser captadas por el mismo.
  3. Sentirse motivado a participar: La motivación a participar está en función de los costes y beneficios percibidos de dicha participación. Es decir, tiene que ver con las preguntas ¿a qué cosas debo renunciar si formo parte de este movimiento? ¿cuáles beneficios obtendré?
  4. Superar las barreras para participar: La motivación puede ser un predictor de la disposición de las personas a participar, pero esta disposición es insuficiente ya que solo predice la participación cuando las intenciones pueden llevarse a cabo, esto es, cuando los obstáculos percibidos pueden ser superados.

Los primeros dos pasos, nos dicen estos autores, son necesarios para la activación de la motivación; y, tanto esta como las barreras interactúan para generar participación: entre más motivadas se sientan las personas, más barreras podrán superar. Visto desde un punto de vista teórico parece bastante sencillo, pero ¿cómo lograr que las personas se sientan motivadas? Aún más ¿Cómo lograr que se sientan lo suficientemente motivadas para superar las barreras percibidas? Muchas personas podrán considerar muy amenazante o abrumador el tener que cambiar tantos hábitos y creencias respecto a nuestra relación con otros animales. Y esta puede ser una barrera muy difícil de sobrepasar. Como movimiento, se podría bien incrementar la motivación, bien ayudar remover las barreras percibidas (Klandermans & Oegema, 1987). En este sentido, las y los activistas veganos pueden realizar diferentes actividades para ayudar a que las personas excluyan de sus prácticas aquellos productos y actividades que implican explotación animal.

Según Jasper y Poulsen (1995) el proceso de reclutar miembros para formar parte de este movimiento desafía las teorías sobre como las personas se interesan en causas de protesta aunque parece haber un interés en las redes de contactos previas que existen y que permiten reclutar nuevas personas. Pero estas redes y formas de organización, no son suficientes para explicar cómo las personas son reclutadas. Por ejemplo, la fracción de acción directa dentro del movimiento en contra de la energía nuclear presentaba diferencias en las formas de reclutamiento; algunos podrían apoyarse en las redes de contactos mientras que otros apelarían a estrategias de “conmoción moral” (de esto se hablará más adelante). Con lo anterior en consideración, sería interesante mencionar algunas de las teorías de reclutamiento que se han planteado y estudiado.

Durante la década de los 80 el movimiento de Derechos Animales creció rápidamente en Estados Unidos con miles de activistas y millones de simpatizantes. El activismo por los derechos animales, a diferencia de otros movimientos sociales, desafía una creencia y práctica cultural mucho más arraigada y extendida en la población: la idea de que los humanos tenemos permitido explotar a otros animales. Pero también existen otras creencias mantenidas por una gran cantidad de personas: que ese uso es parte del status quo y que los activistas por los derechos animales y el veganismo como tal, son radicales y extremos (Cherry, 2010). ¿Cuáles estrategias usar para generar un cambio cultural? A continuación se repasarán algunas teorías que analizan cómo es que las personas deciden formar parte de un movimiento social.

Teorías de reclutamiento que favorecen el movimiento social del veganismo

Redes

El reclutamiento de nuevos miembros  es uno de los aspectos que más atención recibe dentro de los movimientos sociales, siendo considerado uno de los más importantes dentro del estudio de este fenómeno (Fernández y McAdam, 1988), y por obvias razones. Ciertos factores destacan en las explicaciones referidas al tema. Uno de ellos es la concentración física de las personas que comparten una misma queja o malestar sobre determinada problemática; esto es, que se congreguen en un espacio físico para manifestar su reclamo, sea este una calle, un parque, un establecimiento, etc. Y esto, al parecer, es un prerrequisito para actuar. Pero esta concentración  debe estar acompañada de organización social antes de que el reclutamiento tenga éxito. Por ejemplo, Morris (1984) encontró que las redes financieras y personales de las iglesias afroamericanas fueron cruciales para el surgimiento del movimiento de derechos civiles. Esto quiere decir que el contacto previo con alguien que ya forme parte de un movimiento es el factor más importante para explicar el reclutamiento individual. Además, factores que hacen este contacto más probable incluyen el activismo en otras causas (McAdam, 1982) y la pertenencia a una subcultura que valore el envolvimiento en causas políticas. Estas influencias también facilitan que la persona se familiarice con las ideas y argumentos del movimiento en general.

Si bien esta es una de las teorías o aspectos más importantes, con el surgimiento de nuevas tecnologías y formas de comunicación como las redes sociales, parecen necesarias nuevas investigaciones que tomen en cuenta el papel que tienen estos medios en el acercamiento de las personas al veganismo.

Alineación de marcos

Los contactos personales directos son muy importantes porque le permiten a los organizadores o activistas y a los potenciales participantes “alinear sus marcos” para alcanzar definiciones comunes de un problema social y una solución conjunta a este. Desde nuestra perspectiva, pocos movimientos sociales tienen una posición tan fragmentada como el de los Derechos Animales, pero, para efectos de esta entrada, obviaremos estas diferentes posturas para facilitar la exposición.

Snow, Burke, Steven, y Benford (1986) describen cuatro formas en las cuales los marcos de un movimiento social y los participantes potenciales pueden ser alineados, y a la pregunta ¿por qué los procesos de alineamiento son exitosos en algunos casos, pero no en otros? sugieren que el éxito involucra el contenido de los marcos ofrecidos y su grado de resonancia que tengan en la situación actual de vida y la experiencia de los potenciales integrantes. Snow et al. (1986) distinguen tres tipos de alineación necesarios para un reclutamiento exitoso:

  • Diagnóstico; el movimiento convence a los posibles integrantes de un problema que requiere atención. En el caso de los Derechos Animales —o al menos de la postura a la que nos adherimos— sería señalar que la explotación animal es una actividad injusta porque los animales tienen intereses básicos por ser seres sintientes y que el especismo nos hace ignorar estos intereses, lo que trae consigo una serie de consecuencias nefastas para estos animales.
  • Pronóstico: Se convence a las personas de las estrategias más apropiadas, tácticas y objetivos para abordar el problema. Nuevamente, en nuestro contexto sería motivar al activismo educacional (charlas, talleres, conferencias, actos informativos, entre otros), el rechazo al consumo de productos que impliquen explotación animal, etc., como acciones que pueden realizarse para, además de visibilizar el problema, solucionarlo.
  • Motivación: Exhortar a las personas a involucrarse en esas actividades. Este punto sin duda está muy relacionado con el anterior.

Los autores señalan que los marcos son más susceptibles de ser aceptados si encajan con las creencias de los reclutas potenciales (si se asocian con creencias centrales de la audiencia o a varias creencias relacionadas entre sí con un rango y alcance significativos), si constituyen reclamos empíricamente creíbles y si son compatibles con las experiencias cotidianas de la audiencia. Es decir, los marcos deben apelar a las creencias más prominentes del público objetivo. Todo esto nos ofrece herramientas muy interesantes sobre cómo debemos actuar para difundir mejor el mensaje del veganismo y aumentar la posibilidad de que más personas no solo decidan hacerse veganas sino que también tengan interés por participar en formas de activismo. Por ejemplo, muchas personas consideran que algunos animales merecen consideración moral y que está mal causar daño innecesario e injustificado a otros animales, así que dentro de las explicaciones puede hacerse hincapié en estas creencias generales para introducir el discurso del veganismo tomando como base ideas que las personas ya posean y ampliándolas a otros ámbitos que no habían considerado para señalar que son compatibles con la idea de que no solo determinados animales merecen consideración moral, y que pensarlo así se basa en un prejuicio arbitrario denominado especismo.

Conmoción moral

Un elemento que también es muy utilizado para reclutar personas es el que Jasper and Poulsen (1995) denominan “conmoción moral”.  Cuando un evento o situación genera un sentido de indignación en las personas para generar que se sientan inclinadas a la posición que ofrece el movimiento estamos ante la presencia de una conmoción moral, incluso cuando esta persona no tiene redes previas o contactos que estén involucrados en esa causa. En el caso del movimiento de Derechos Animales existen muchos ejemplos de actividades realizadas por activistas para generar un impacto en las personas no veganas, ya sea para que adopten el veganismo o bien para que también se planteen ser activistas de la causa. Las campañas bienestaristas generalmente utilizan las conmociones morales para motivar reformas a la explotación (jaulas más grandes, métodos de matanza más efectivos, etc.) mientras que el abolicionismo los utiliza para motivar a las personas a adoptar el veganismo (Wrenn, 2013).

Algunos podrán objetar que esta estrategia es falaz porque busca apelar a las emociones para convencer a las personas, es decir, que sería una forma de falacia ad misericordiam. Pero esto no es así. Como bien señala Aaltola (2010), las emociones y la empatía pueden ser importantes para guiar nuestro comportamiento, pero no deben de ser lo único ni más importante que lo haga puesto que los razonamientos son necesarios para entender y explicar por qué actuamos de la forma que lo hacemos. En este sentido, las conmociones morales pueden ser un primer acercamiento a la realidad que viven millones de animales no humanos; pero deben ir complementadas de argumentos robustos que la sustenten.

Influencia de internet en los movimientos sociales

En la era de la globalización, hoy en día, no podemos entender el mundo sin la presencia e influencia de internet. Internet se ha convertido en la herramienta fundamental para cualquier movimiento social emergente y también aquellos movimientos sociales más antiguos han sabido adaptarse a esta nueva herramienta, como es el caso del movimiento feminista, no solo para difundir el mensaje, sino también como medio para ‘reclutar’ nuevos miembros en distintos lugares del mundo. Los movimientos sociales han logrado apoderarse de internet porque esta les sirve para conquistar espacios que, por diferentes motivos, no habrían podido conquistar en el ‘plano físico’. De esta manera, el veganismo logra hacerse un espacio en la red, pudiendo acceder a aquellos que no habría podido acceder de otra manera. Internet logra, por ejemplo, que muchos sujetos que jamás habrían oído la palabra ‘veganismo’ ahora —con la presencia de internet y de activistas dedicados a la difusión y defensa del veganismo— no solo sepan su significado, sino que adhieran a la causa.

A diferencia de otros medios de comunicación, como la televisión o los diarios (periódicos), en internet la información circula con un carácter interactivo y horizontal (Javaloy, 2001). En internet, los movimientos sociales –incluso desde su gestación– pueden llegar a aquellos que jamás podrían haber llegado de manera presencial, generando debate y cambio de conciencias. Muchas personas ‘adhieren‘ a un movimiento social gracias a haberlo conocido por la red.

“[…] Internet resulta una tecnología fructuosa porque disminuye costos y tiempos en la comunicación y producción conectando a más sujetos y colectivos, y  además al compartirse el mensaje se abre un espacio para la participación y el intercambio. Apropiarse del ciberespacio de esta manera, favorece y facilita la vinculación entre la misma como entre múltiples causas coexistentes[…]” (Méndez, 2016)

Con respecto al tema del veganismo, podemos observar como determinados grupos de activismo logran llegar a lugares distintos a su lugar de origen, y cobrar presencia en países e incluso continentes diferentes a través de la comunicación virtual. El carácter global de internet hace un juego perfecto con las intenciones globales del veganismo, ya que, demás está decir que las intenciones del veganismo no son locales, o reducidas a un tiempo y espacio determinado, sino que bien es sabido que el veganismo busca un cambio general de toda la sociedad con respecto a la visión actual que tenemos acerca del resto de animales. Por ejemplo, de manera muy breve, podemos ver como dos organizaciones de distintos países, no solo han logrado apoderarse de espacios en otros lugares del mundo, sino que también han logrado establecer relaciones con otros grupos que defienden la misma causa.

 El siguiente cuadro tiene como objetivo ver como dos organizaciones de dos países diferentes han logrado establecer vínculos con otras organizaciones y otros países, además de ampliar vínculos locales.

Organizaciones veganas hispanohablantes en el movimiento social del veganismo

Como podemos observar, ambas organizaciones, gracias a la utilización de internet y la amplia gama de herramientas que en ella encontramos, han logrado unificar fuerzas, ampliar su presencia en otros países (aunque esto no lo recoge el cuadro) y también estrechar lazos con organizaciones similares y con objetivos similares. La información recolectada para este pequeño ejemplo fue tomada de los creadores de ambas organizaciones, y vale la pena destacar que la primera, Comunidad vegana de Costa Rica es únicamente una organización virtual encargada de difundir y defender el veganismo, mientras que la segunda, Defensa Animal, es una organización que además del activismo virtual, suma a su modo de operar el activismo presencial, a través de stands informativos o charlas en universidades con el objetivo de acercar a los interesados al tema del veganismo y los Derechos Animales.

Para ir finalizando, debemos entender que internet y los movimientos sociales, hoy en día al menos, funcionan en perfecta sincronía. Internet ayuda a ‘encausar‘ la lucha contra las injusticias, las explotaciones, las desigualdades a través de una organización rápida, transversal y que no necesita —a diferencia de los movimientos sociales anteriores a internet— de líderes o cabecillas. Ya lo señalaba Manuel Castells en una de sus entrevistas del año 2016:

“Lo que es nuevo, es que internet y las redes móviles (…) permiten a las personas organizarse concretamente, pero no de forma permanente sino en redes que surgen de ese proceso de indignación y de voluntad de lucha. No hay lideres porque no hacen falta, porque el movimiento se va ajustando, las personas van debatiendo, se van organizando; un día uno es líder en una acción, otro día es otro, por lo tanto la red se convierte en el sujeto colectivo de movilización y en sujeto colectivo de liderazgo, esto no es una utopía, esto es lo que está pasando […]”

Reflexiones finales

El veganismo puede ser entendido como un movimiento social porque cumple con las características de las definiciones que aquí hemos expuesto. El veganismo es la respuesta a la explotación animal. Es una postura ética que se posiciona en contra de toda forma de utilización animal porque entiende que esta relación es una relación injusta donde siempre el único beneficiario es el ser humano pues es él quien regula los términos y condiciones de esta relación. Para lo que respecta a nuestro caso, el veganismo se empieza a construir como movimiento social a partir de la identificación del problema social o la injusticia social que pretende resolver; el especismo. El presente escrito tuvo como objetivo introducir al lector al tema del veganismo, pero desde un punto de vista de cómo este no solo se apodera de espacios y decisiones individuales sino que además se construye y se posiciona cada vez más firme como un movimiento social que tiene como objetivo la construcción de una nueva relación ‘humano – resto de animales‘ a través de la consideración moral de los últimos por parte de los primeros.

Asimismo, como movimiento social que es, debe utilizar ciertos recursos para que sean cada vez más las personas que decidan unirse a la causa y con ello mostrar rechazo a la explotación de los animales no humanos. El que las personas se sientan interesadas en acercarse a este movimiento, en adquirir nuevos hábitos y modificar creencias viejas en torno a la relación que mantenemos con otros seres sintientes y que, además, decidan mantenerse veganos  es un trabajo que como activistas debe tomarse en serio, puesto que el mensaje no solo debe ser claro, sino que también eficaz. Pero esto no quiere decir que los objetivos deban suavizarse y que con ello se continúe perpetuando el sometimiento de los no humanos.

Sin embargo, se diferencia de otros movimientos en el hecho de que la explotación animal, el especismo y el antropocentrismo son creencias y prácticas más ampliamente sostenidas y aceptadas. El racismo como discriminación arbitraria es cada vez peor visto, así como, en general, el sexismo u otros prejuicios ya que los humanos, se argumenta, merecen respeto sin distinción de características particulares como el color de piel o el sexo. El veganismo va más allá y plantea que no solo los humanos merecen respeto y consideración moral en tanto seres sintientes, puesto que discriminar a otros seres sintientes por no ser humanos es una prejuicio igual de arbitrario que los antes mencionados. Romper con esta visión, hasta ahora dominante en muchas culturas y sociedades, no es una tarea sencilla, y por ello se requiere de saber utilizar las estrategias que mejor apelen a las personas para que se interesen en la situación expuesta y así “reclutarlas”.

El veganismo —como movimiento social— lo podemos observar a través de las distintas organizaciones, colectivos o grupos que se forman con el objetivo de difundir esta idea o muchas veces únicamente con el propósito de socializar, compartir experiencias o nuevas propuestas. Prácticamente no existe lugar en el mundo en que el veganismo de manera colectiva no tenga presencia y esto lo podemos ver en nuestros propios lugares de residencia, donde el veganismo se apodera tanto de espacios físicos como virtuales. El veganismo ha logrado posicionarse firmemente gracias a las tecnologías de la comunicación y sobretodo de internet y las herramientas que esta les brinda a los distintos activistas no solo para lograr difundir de una manera más horizontal y rápida el mensaje, sino también para crear y fortalecer lazos con activistas de otras partes del mundo que tienen similares o directamente los mismos objetivos. Internet y todas las herramientas disponibles gracias a ella han venido a fortalecer a los nuevos movimientos sociales y entre ellos el veganismo se ha visto más que beneficiado pues muchos veganos hoy en día han logrado encontrar un espacio en la red que, tal vez, no habrían encontrado en otro lugar.

Agradezco a los compañeros de Difusión Vegana por haber trabajado junto a mi en la creación de este material. Esperamos sea del agrado del lector.

Referencias

Aaltola, E. (2010). Three standard arguments against the individual valu of non-human animals. Revista Iberoamericana de Estudios Utilitaristas, 17(1), 15-33.

Cherry, E. (2010). Shifting Symbolic Boundaries: Cultural Strategies of the

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Castells, M. [Claudio Guerra]. (2016, septiembre 24). Manuel Castells: Movimientos Sociales [Archivo de vídeo]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=rOBu-RvERA8

Fernández, R., & McAdam, D. (1988). Social Networks and Social Movements: Multiorganizational Fields and Re. Eastern Sociological Society.

Jasper, J., & Poulsen, J. (1995). Recruiting Strangers and Friends: Moral Shocks and Social Networks in Animal Rights and Anti-Nuclear Protests. Social Problems, 42(4), 493-512.

Javaloy, F. (2001). Comportamiento colectivo y movimientos sociales. Un enfoque psicosocial.

Klandermans, B., & Oegema, D. (1987). Potentials, Networks, Motivations, and Barriers: Steps Towards Participation in Social Movements. American Sociological Review, 53(4), 519-531.

McAdam, D. (1982). Political Process and the Development of Black Insurgency, 1930-1970. Chicago: University of Chicago Press.

Méndez, A. (2016). La emergencia de nuevos imaginarios socio-ambientales. Criticas y alternativas al especismo institucionalizado. Scielo .

Morris, A. (1984). The Origins of the Civil Rights Movement. New York: Free Press

Smelser, N. (1989). Teoría del comportamiento colectivo.

Snow, D., Burke, R., Steven, K., & Benford, R. (1986). Frame alignment processes, micromobilization, and movement participati. participation.” American Sociological Revie, 51, 464-481.

Touraine, A. (1981). La voz y la mirada.

Turner, R., & Killian, L. (1987). Collective Behavior.

Wrenn, C. (2013). Resonance of Moral Shocks in Abolitionist Animal Rights Advocacy: Overcoming Contextual Constraints. Society & Animals. doi: 10.1163/15685306-12341271

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